jueves, 19 de enero de 2017

Leyendo a Lorca (Teatro Pavón Kamikaze, Madrid)

Esta semana he tenido la oportunidad de ir al teatro a ver Leyendo a Lorca por la actriz Irene Escolar. El espectáculo de una hora y poco más de duración reúne una selección de textos de y sobre Lorca como algunos sonetos del amor oscuro, fragmentos de Yerma, Bodas de Sangre, Doña Rosita la Soltera, el Diván del Tamarit o el Público, algo de Poeta en Nueva York, párrafos enteros de la biografía de Lorca de Ian Gibson, etc.

Escuchar a Lorca siempre es un placer y reconforta verlo sobre el escenario, no tanto sus textos dramáticos sino, sobre todo, su poesía. En particular me gustó escuchar Poeta en Nueva York que me parece menos conocido para la mayoría que el Romancero Gitano, mucho más trillado.

Sin embargo creo que el espectáculo tuvo un problema grave de ejecución por dos motivos: la actriz se empeñó en interpretar, no en recitar y creo que no lo hizo demasiado bien. Cogió el tono y no lo soltó en todo el tiempo. Claro que debe de ser muy complicado ser Yerma, la novia y Doña Rosita con un intervalo de minutos y por eso pienso que debió plantearse una propuesta menos ambiciosa y dejarlo en un recita, que ya hubiese sido mucho más que suficiente para gozar. En cuanto a los intervalos entre fragmentos, solo había un pequeño fundido del foco que iluminaba el espacio de la actriz. Apenas daba tiempo a respirar antes de pasar a lo siguiente. Lorca se caracteriza por su intensidad y por cultivar lo onírico. Eché de menos una transición apropiada entre textos que dejase flotando en el aire y en alma de los espectadores lo que acabábamos de escuchar y sentir. Tal vez algo de música hubiese redondeado el espectáculo. Lo mejor, en suma, fue la magnífica selección de textos. Lo peor, la ejecución del espectáculo.

Un saludo a todos mis lectores.

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